¿Por qué el mundo necesita más emprendedores?

Resulta paradójico que, a menudo, la figura del emprendedor se asocie a un individuo solitario, aislado y que trabaja olvidado en la oscuridad de un garaje destartalado. Quizá porque la actitud o el surgimiento de una idea brillante es algo personal, tendemos a pensar que el emprendedor es un genio autosuficiente cuyo entusiasmo es capaz de suplir cualquier dificultad. Lo cierto es que el emprendimiento de éxito parte del esfuerzo de la persona, pero involucra a otros actores y, sobre todo, repercute sobre el conjunto de la sociedad. Se puede afirmar que el emprendimiento  tiene  la   capacidad de “socializar”  sus  beneficios  en mayor   medida   que   otras actividades     productivas.

Poner  en marcha iniciativas novedosas a partir de la nada y frente a obstáculos de todo tipo se traduce en creación de empleo, riqueza, exportaciones, nuevo tejido productivo y, por consiguiente, aportaciones al erario público. Pero más allá de los efectos más evidentes, emprender significa generar conocimiento  innovador,  ampliar horizontes, explorar nuevas vías, afrontar desafíos y conquistar metas inalcanzables. Todo ello trasciende al propio emprendedor y, sin duda, beneficia al conjunto de nuestra economía y, por tanto, de nuestra sociedad.

 

El mundo necesita emprendedores. De hecho, necesita “más emprendedores”. Nuestra historia habla de nuestros descubrimientos y logros. Nuestro presente demuestra que, a pesar de todo, contamos con empresas que innovan y exportan esa innovación, profesionales que son referentes en sus áreas, instituciones que buscan y apoyan soluciones nuevas para salir de la crisis, e incluso deportistas y creadores que abren caminos y son líderes en el mundo.

 

Fuente: PWC